mirando, mirando. VIMEO

" So long as you write what you wish to write, that is all that matters, and wether it matters for ages or only for hours,nobody can say. "

" Que escribas lo que quieres escribir, es lo más importante; aunque lo que has escrito perdure en el tiempo, o sea efímero como las horas."

Virginia Woolf , A Room of One´s Own

Wednesday, 21 June 2017

¡Qué asco! ¡ Qué asco!





Desde El Palco un día tras otro veo con impotencia la imbecilidad, la estulticia, la cruel indiferencia, la impunidad asquerosa de quienes podrían cesar la gran tragedia humana de nuestros semejantes que, mientras este inútil y culpable mea culpa escribo, están siendo masacrados a lo largo y a lo ancho del planeta bajo un cielo nada protector, desintegrados por las bombas, engullidos por la mar, por una espiral sepulcro de exterminio, carnicería, aniquilación, degollina, de injusticia, de terror, de muerte. 

Y por qué, por qué, por qué, por qué; un ad eternum por qué. 
Por qué unos todo y otros nada. 

Asi es la cosa sin sofismas.
Cual es el pecado imperdonable? El de querer comer todos los días? El de vivir? El de existir ? Es eso terrorismo?
Terrorismo es no querer ahogarse en alta mar en la huída del espanto creado y alimentado por sus democráticos exterminadores?
Tratar de llegar a la orilla buscando una vida más digna y no ver ahogarse a los hijos en el intento ¿es eso terrorismo? Porque si eso es terrorismo, yo soy terrorista, Mr. Trump. 
Dónde está la ofensa, pregunto yo, comadrejas de traje y corbata forradas de oropeles y billones a buen recaudo, sanguijuelas insaciables de última generación.

Qué asco por Dios, qué asco.

Qué asco porque me dan ganas de ver a todos esos hijos privilegiados a salvo de todo, correr por los campos minados, en balsas a merced de las fauces del mar, volando de un bombazo por los aires o agonizantes por hambruna; y ese deseo ensombrece mi espíritu. Pero brota solo.
A todos los Cruzados Modernos de los Cinco Continentes, malos actores de la peor tragedia, quisiera verles, desde el Palco, nadar por su vida y que nunca llegaran a la orilla.Lo que sin duda seguirá pasando mientras dejo de mirar un rato. 
Ojalá que mis palabras fuesen salvavidas y no utopias; ojalá.
Ojalá que se transformaran en ancla y cuna donde arribar y sea esta una plegaria de amor desde un pueblito perdido en el norte del mundo donde parece no pasar nada.

Desde mi palco, soliviantada.

Tuesday, 13 June 2017

Don Juan el viento se ha perdido

Vettriano



No se mueve una hoja.

Ni siquiera el  smog esconde de la simple vista el ambiente demencial de fondo.

La multitud camina en masa, sin rumbo, frenéticamente entrando y saliendo de los Mall.

Los autobuses circulan a velocidad vertiginosa por calles y alamedas
con pasajeros  que rara vez sonríen.

Por estas latitudes el tiempo se instala en compás de espera. 

Mi vida se detiene.  La próxima respiración está lejos,  entre paréntesis.

Tirita el estómago como tiembla la tierra.

La conciencia se esconde entre paréntesis.

Instinto de supervivencia.

Hay códigos sumergidos entre la Cordillera y el Pacífico que son excluyentes.
Algunos incomprensibles. Otros sin duda peligrosos.

El silencio  es mi  fortaleza.
Viajo hacia dentro.
Apenas hablo. Leo. Escribo. Me aíslo. Recuerdo. Me evado.  Jaime.

Hace varios días, cosa rara, que no salgo a pasear con  mi taxista exclusivo.
Cuenta cosas del Chile profundo que de otro modo nunca sabría.
Historias de no creer. Es un hombre bueno.
Me pasea por todo Santiago. Él habla y yo escucho. Nos vemos por el retrovisor.
Admira a Nelson. Algunas  veces le trae a casa después de la filmación.

¡Grandioso El Chacal! dice. Y le brotan las lágrimas.

Cuando me deja en casa espera que entre, cierre la puerta  y encienda las luces .
Luego llama al celular y pregunta si todo está bien.
Váyase tranquilo, no se preocupe.
Hasta mañana entonces Señora, responde.

Hace siete meses que mantengo conversaciones con Don Juan .




Sunday, 11 June 2017

Hojas de bohemia


Hojas de bohemia



Me acabo de acordar de que el 11 de Junio de 1969, es decir  hace  un montón de años, llegué a estos lares que me quisieron, a quienes quiero con amor profundo.
Aparecí  creyendo que los Mohawk corrían a caballo todavía por las praderas que mi casa aquí sería como cantaba Connie Francis: “  una casita chiquitita en Canadá, con un estanque y flores…”

A cambio creí morir del sofocón nada más aterrizar.
Para el viaje me vestí ,a gusto de mi madre, de Bilbaina vertical y cosmopolita, estilo invierno; traje de chaqueta de tweed, botas y gabardina.
Faltaban  únicamente  las pieles y el trineo  de Tonya en Dr. Zhivago.
Me fui quitando ropa en el aeropuerto de Dorval, que ahora se llama Pierre Elliot Trudeau, hasta que me quedé prácticamente convertida en Eva al desnudo.

La estadía aquí iba a ser por poco tiempo en principio; dos años máximo.
Mi primer marido, cirujano del corazón, vino a especializarse con Pierre Grondin en el Instituto de Cardiología de Montreal. Por eso estoy aquí. 
Mejor dicho por eso vine. 
Pierre Grondin era junto con Christian Barnard el único cirujano que hacía transplantes.

Cuento corto de historia larga, después no le dejaron marchar. 
Ha hecho de su profesión un Arte.

En Montreal nacieron mis tres hijos.
Y aquí sigo con cero ganas de marchar a ningún  sitio que no fuera Escocia, Gales.  Cornwall donde nos esperaría quizá Merlin. ¿Existirá Camelot? 
Y por supuesto iría a Brighton ayer mejor que mañana.

Como iba contando, en aquel tiempo, al principio ejercí de esposa, madre y anfitriona pluscuamperfecta; eso me celebraban. 
Conocí personajes de toda índole, fabulosos. Increíbles algunos. Inclinación familiar que traía en el ADN.
Mi casa era  una Embajada a veces, un Consulado otras. Doy fe.
Era de verdad Naciones Unidas. Yo feliz. Y toda la familia ídem, los de Bilbao, los de Salamanca, los de Montreal.
Tenía sus inconvenientes pero me encantaba la bohemia y hacer de las noches días. Siempre había alguien interesante en casa. No me cansaba nunca. 
Mis hijos lo pasaban genial. Todavía se acuerdan. Nunca les dije, no rompas,  no estés, o pórtate bien. Nunca. Cuando Lourdes y yo les metíamos a la cama, bajábamos con los demás para jugar al Mús, al ajedrez, al poker. A lo que fuera con tal de quemar la vela por las dos puntas. 
Fumaba, tomaba champagne, no diré como quien bebe agua, pero casi; mi padre traía de Bilbao, especialmente para mí cajas y cajas de Royal Carlton. Y venía verme por los menos dos veces al mes durante más de veinte años. Hasta que murió. 
Era encantador; una persona muy especial.  

A lo que iba.
Recuerdo que uno de los ilustres personajes que habitaron mi casa con frecuencia, un hombre simpatiquísimo por cierto, mundano, gracioso,  venía acompañado de su esposa y una doncella. Temprano por la mañana les llevaba yo a los tres  a misa y a comulgar.  A la tarde iba  a ver películas  porno. Era para él un disfrute. Por ejemplo no olvidaré El Bolero de Ravel, rue Ste. Catherine. 
Todo pasaba, o nada pasaba, en sombra, detrás de una sábana que iba cambiando de color. El cine todavía existe. 
Pero aquel Bolero fue largo, largo,largo, interminable. 
Me dormí. Abrasaba la tarde.

Hoy igual que entonces, hemos llegado a treinta y ocho grados  centígrados.
Es el único parecido.

Mis hijos son padres. La tribu es grande y bonita. Llega hasta Inglaterra. Mundaka.
Estoy dichosamente casada hace 30 años con mi amado esposo, Nelson Villagra. 
¿Quien ha dicho que segundas partes nunca fueron buenas ?  

Y yo al fin soy imperfecta, Begoña, sin más. 

¡Ah! Los Mohawk viven en Reservas siendo ellos los dueños de esta tierra. Conservan, menos mal,  el hacha de guerra a mano. 

Ahora muchos años más tarde del 11 de Junio de 1969, lo recuerdo como si estuviera viendo una película protagonizada por una mujer desconocida.  

El silencio de la nieve me limpia el alma.

Los colores sin fin del Otoño Mohawk se apoderan del sentimiento.

Quoi d´autre?

Oui ! Québec je me souviens!