Empiezo a escribir tres minutos antes de media noche hora de Montreal.
Dice Carson McCullers que: "El corazón es un cazador solitario cuyo único deseo estriba en hallar en brazos de otros refugio que perdure, en brazos de otros apagar el fuego arrastrado por hambrienta desesperación en brazos de la luz de neón, el corazón es un cazador solitario cuando no hay amor."
( Traducción mía sobre la marcha. La original en inglés va a continuación)
“The Heart is a lonely hunter with only one desire! To find some lasting comfort in the arms of anothers fire...driven by a desperate hunger to the arms of a neon light, the heart is a lonely hunter when there's no sign of love in sight!”
W. Heisenberg ( Premio Nobel de Física 1932) enunció el llamado principio de incertidumbre o principio de indeterminación, según el cual es imposible medir simultáneamente, y con precisión absoluta, el valor de la posición y la cantidad de movimiento de una partícula. La pintura es de Francis Bacon.
Esto significa, que la precisión con que se pueden medir las cosas es limitada, y el límite viene fijado por la constante de Planck.
: indeterminación en la posición
: indeterminación en la cantidad de movimiento
h: constante de Planck (h=6,626 · 10-34 J · s)
Es importante insistir en que la incertidumbre no se deriva de los instrumentos de medida, sino del propio hecho de medir. Con los aparatos más precisos imaginables, la incertidumbre en la medida continúa existiendo. Así, cuanto mayor sea la precisión en la medida de una de estas magnitudes mayor será la incertidumbre en la medida de la otra variable complementaria.
La posición y la cantidad de movimiento de una partícula, respecto de uno de los ejes de coordenadas, son magnitudes complementarias sujetas a las restricciones del principio de incertidumbre de Heisenberg. También lo son las variaciones de energía ( E) medidas en un sistema y el tiempo, t empleado en la medición.
Nelson Villagra Garrido ( El Conde ) en La Última Cena, de Tomás Gutiérrez-Alea
Tomás Gutiérrez-Alea
Nelson Villagra Garrido es chillanejo hasta la médula, cubano de corazón, canadiense por esas cosas del sentimiento. Mejor actor de Chile del siglo XX, según sus pares y el público a través del tiempo. Inolvidable Randal de Lenta danza hacia el patíbulo, de William Hanley. Premio en San Sebastián 1979 a mejor actor por Prisioneros desaparecidos, de Patricio Castilla. Así, un camino plagado de premios y nombradías en 68 años de teatro, cine, radio, televisión.
En Cuba siguen diciendo que eres cubano. «Nelson Villagra es nuestro, nuestro hermano. Nuestro actor». ¿Qué sientes ante semejante declaración de amor?
Deseo comenzar enviando un saludo a Roberto Smith de Castro y al Festival Internacional de Cine de La Habana, que ha sido un permanente estímulo para el cine regional y mundial, y que este año se realiza con algunos cambios por la circunstancia de la pandemia.Respondiendo a tu primera pregunta, siempre me sentí muy integrado al pueblo cubano. Durante los 10 años que viví en Cuba, debido a mis trabajos como actor en varios filmes, los espectadores pensaban que era cubano. Mis amigos conocían mi integración auténtica con la Revolución.
Qué recuerdo tienes de Tomás Gutiérrez Alea como persona.
Tomás, Titón, tenía un carácter particularmente afable, y sin que hiciera el menor aspaviento percibías su lucidez intelectual desde el primer momento. Así como su proverbial modestia.
Qué significó para ti como actor trabajar con él.
Antes de trabajar con Titón contaba con mi admiración como director de varios filmes, y manteníamos una cordial amistad, que se acrecentó y consolidó mientras trabajamos en La última cena.
Háblame de ti y de Cristo, el conde español implacable, brutal, sacrílego que sienta a su mesa a doce esclavos negros a guisa de los 12 apóstoles.
Para mí probablemente sea la película estéticamente más depurada en la cual haya trabajado. Además de lograr una denuncia muy fuerte en contra de la manipulación del poder, el personaje del conde me planteó un verdadero desafío artístico. Sin embargo, durante el rodaje Titón supo crear tal concordia y espíritu colectivo en el equipo artístico y técnico que logró justamente eso, que me sintiera uno más en el equipo, y que se desvaneciera mi responsabilidad protagónica. En cuanto a Cristo, preocupación central de mi personaje, me gusta cuando algunos teólogos le quitan exceso de misticismo y lo humanizan. Percepción que no comparte el conde, quien utiliza a Cristo como potencia manipuladora. De manera que su vehemencia religiosa debía ser ostentosa y en apariencia emocionada.
Qué recuerdo tienes de Tomás Gutiérrez Alea como persona.
Tomás, Titón, tenía un carácter particularmente afable, y sin que hiciera el menor aspaviento percibías su lucidez intelectual desde el primer momento. Así como su proverbial modestia.
Qué significó para ti como actor trabajar con él.
Antes de trabajar con Titón contaba con mi admiración como director de varios filmes, y manteníamos una cordial amistad, que se acrecentó y consolidó mientras trabajamos en La última cena.
Háblame de ti y de Cristo, el conde español implacable, brutal, sacrílego que sienta a su mesa a doce esclavos negros a guisa de los 12 apóstoles.
Para mí probablemente sea la película estéticamente más depurada en la cual haya trabajado. Además de lograr una denuncia muy fuerte en contra de la manipulación del poder, el personaje del conde me planteó un verdadero desafío artístico. Sin embargo, durante el rodaje Titón supo crear tal concordia y espíritu colectivo en el equipo artístico y técnico que logró justamente eso, que me sintiera uno más en el equipo, y que se desvaneciera mi responsabilidad protagónica. En cuanto a Cristo, preocupación central de mi personaje, me gusta cuando algunos teólogos le quitan exceso de misticismo y lo humanizan. Percepción que no comparte el conde, quien utiliza a Cristo como potencia manipuladora. De manera que su vehemencia religiosa debía ser ostentosa y en apariencia emocionada.
La última cena (Tomás Gutiérrez Alea).
Rebobinando cinta… ¿Te importa más el proceso creativo o la obra terminada?
El proceso, sin duda, en eso consiste mi placer, mi deleite.
Si pudieras elegir, ¿preferirías el aplauso sonoro o el silencio que nace de la emoción profunda?
Cuando las palmas baten luego de segundos de silencio, es el mejor aplauso.
¿Qué queda en Nelson de los personajes que has representado en el escenario o en el cine?
El placer de los instantes de creación, y una mayor aproximación a la condición humana.
¿De dónde sale el carisma que distingue a un actor excelente de uno incomparable, según yo, tú?
Es un misterio, y es mejor que así continúe. Felizmente, saberlo todo es imposible.
No hacia ni frio ni calor ayer al anochecer. Quedamos en el Vieux Montreal.
Estás fantástica dijo al verme. Tú también dije yo. Sonreímos sabiendo que mentiamos las dos que el tiempo había dibujado profundos surcos en nuestro rostro.
Cenamos codornices al cognac con verduras acarameladas. De postre peras a la Belle Hélène y escoceses con mucha espuma que al final queda en los labios.
Hablábamos y hablábamos, tête-a- tête champañoso como siempre entre Marie y yo.
Risa recordando una noche célebre. Una noche delante de Pierre su ex-marido, Marie en pleno arrebato patriótico-cultural-vengativo dió el campanazo . Y qué campanazo estimado publico, qué campanazo.
Pierre en aquel entonces era un político carismático notable en el país. Ella le quiso y no le olvida. Se divorciaron. No han vuelto a casarse. Viven en estado de enamoramiento del amor creo, no lo sé, imagino. Siempre hemos sido muy amigos. Una vez le apeteció seducirme. Él era así. No pudo y no quise. Fue tan sutil su gesto, tan galante. Quedó suspendido en la liviandad del aire. Nunca más insistió ni yo me dí por aludida del intento. Permaneció durante algun tiempo atisbos de sensual alborozo cada vez que coincidíamos. Nada más. Hay trenes de los que es preferible bajar en marcha. Después nos hemos encontrado en diferentes circunstancias políticas, sociales, artísticas. Caseras. Cualquier ocasión ha sido buena para celebrar y abrazarse un poco. Zarandeos burbujeantes sin más para no olvidar la ternura.
Marie is a one woman show. Múltiple. Psicóloga, pianista, actriz; todo lo hace bien. No ha tenido hijos ni pareja estable. Quebecuá profunda. Dice lo que siente y trata de no callar lo que piensa. Es graciosa sin esfuerzo y muy cálida. Largo introito para contar al fin lo que tanto celebramos anoche ella y yo.
No importa que lo publiques, si ça te fait plaisir ! dijo. Nunca diré quién es. No importa. Cosas entre amigas. Ha pasado mucho tiempo desde entonces.
Marie tiene tetas con ritmo y puede manejarlas a su antojo; las hace girar, por ejemplo. Hace círculos con ellas. Es uno de sus talentos.
Llevaba un vestido de seda azul real a media pierna de magnífica caída, muy simple, pegado al cuerpo. Fue precisamente celebrando el triunfo electoral del Partido. Dió una gran fiesta en su casa, abarrotada de amigos donde estaba por supuesto el futuro Primer Ministro. Entrada la noche quién más quién menos hacía sus gracias.
Sin decir agua va, Marie, cual vestal, se plantó en lo más alto de las escaleras de nogal, labradas. Levantó la copa de champagne y empezó a descender estilo Gloria Swanson en Sunset Boulevard; lenta, magnífica haciendo danzar sus tetas, luciendo pezones tersos, acercándose juguetona y pulposa al candidato cuyo nombre no nos importa, se acercó y se acercó hasta que estuvo a un palmo de él. Nunca olvidaré cómo la miraba, poema sin palabras.
Marie enfundada de azul quebecuá medio recitaba medio murmuraba una famosa canción de Pauline Julien que dice,
Ce soir j'ai l'âme à la tendresse
Tendre tendre, douce douce
Ce soir j'ai l'âme à la tendresse
Tendre tendre, douce douce
Los pechos apoteósicos de Marie apenas cubiertos, a la altura de la boca del Candidato, danzaban de verdad, sin trampa, libres, exultantes haciendo círculos excéntricos y concéntricos. Una fábula. Los aplausos fueron atronadores en el salón aquella noche inolvidable de la Flor de Lys. Confieso haber intentado no pocas veces, sin éxito, repetir la gracia en la intimidad de mi alcoba, cuando todo sube y nada cae.
En cuanto al Herodes de Salomé... sin duda alguna hubiese hecho rodar mil cabezas por ella.
la foto es de Nelson, el collage mío, Mundaka 2016
El viernes en el prontuario del pasado remoto de Casandra era un día aciago de la semana. Amenazaban sobresaltos. Aún los teme. Quizá sea porque nació un Viernes Santo contaba. Viernes de Dolores decian. Recuerda también que un Viernes de Pasión durante los Oficios en Santa Gadea de Burgos una amiga de la familia dijo rotunda:
Emiliana tu hija debe confesarse inmediatamente... ha cometido un gravísimo pecado de sacrilegio. La he visto en la penumbra ir a comulgar, sin calcetines, sin medias a pierna impura en pleno Oficio de Tinieblas.La he visto. Haz algo. Hay que tomar cartas en el asunto. Si muriera repentinamente irá al infierno. Emiliana no debes dejar pasar la ofensa sin castigo. Mano dura con ellaCasandra es rebelde, contestona, su alma peligra. Hablaré con la Madre Superiora, gran amiga. Aunque sea arrastras hay que llevarla al confesionario primero, luego habrá que castigarla como corresponde a la ofensa sacrílega. Mano dura Emiliana Mano dura.
Mira sus piernas desnudas yendo al Comulgatorio, y luego la lengua provocadora al recibir al Señor. La náusea Emiliana. .
Aquella mujer de boca húmeda y babosa se masturbaba de esa manera quizá. No la podia ver. Decían que era eminente teóloga, consejera del Abad Mitrado del Valle de Los Caídos. Era famosa y tenia mucho poder en altas esferas eclesiásticas, Bancos, Colegios. En la Universidad . En el Tribunal de la Iglesia. Casandra sospecha que estaba enamorada de su madre y que la devoraban los celos. Un amor no correspondido. Gracias a la influencia que de todos modos jercía sobre Emiliana, Casandra pasó la vida de internado en internado alejada de casa y familia. Terminados los Oficios de Virnes Santo en Santa Gadea, delante de todos, propios y extraños, agarró a Casandra del brazoy dijo en sotto voce ¡ Arrodìllate! ¡Arrepiéntete sacrílega!
No me da la gana de arrepentirme. No me da la gana. No me da la gana.
Suéltame o grito.
Y la voz de Casandra retumbaba en el silencio de la catedral.