miércoles, 16 de noviembre de 2022

Recuerda

Ballets de Pina Bausch. 


RECUERDA



En la terraza al aire libre del único bistró del pueblo estaba Casandra fumando y leyendo Suite Francesa  mientras alguien la observaba desde otra mesa. Anochecía. Poco a poco se fue quedando sola. Los viejos tilos se mecían a merced del viento. Guardó los cigarrillos el libro y entró a pagar. Hipólito el camarero dijo, esto ha dejado un señor para ti y  le dio un sobre que al verlo ella  pensó imposible. Imposible. Pálida como la cera salió de estampida y corrió hasta el coche sin mirar atrás, huyendo, escapando.  Escapando por la carretera de curvas enrevesadas y precipicios a la mar que adornan el paisaje familiar. Al llegar a casa apretó nerviosa el mando que sube la puerta del garaje. Puerta guillotina que suele cerrarse de inmediato  que ahora  bajaba en cámara lenta. Pimpinela no estaba. Nunca estaba. Pimpinela dónde estás, dónde estarás Pimpinela. Silencio. La oscuridad ocupaba en redondo el espacio por dentro y por fuera. Frenética iba encendiendo luces subiendo de dos en dos las escaleras hasta el salón. Cerró la puerta. Echó el pestillo. Se recogió abrazada a sí misma en la butaca tapizada de flores y se quedô dormida llena de silencio y vigilia a la vez. 

Cuando despertó no sabría decir cuánto tiempo había transcurrido. Vio que el sobre había quedado en la alfombra, a sus pies junto a la chimenea. No quería recogerlo. No podía acallar los latidos de su corazón a golpes contra el pecho agitado. Aquella escritura a mano idéntica a otra perdida en la noche de los siglos era imposible. Imposible. Deliraba. A Casandra, decía el sobre.

Luego,  "Noche. Silencio. Inmovilidad de una rama y de mi mente. Una rosa, imagen de tu esplendor efímero, acaba de soltar uno de sus pétalos. ¿Dónde estás en este momento, tú que me has ofrecido la copa y a la que llamo todavía? Sin duda, ninguna rosa se deshoja junto a aquel cuya sed apagas, allá abajo, y te ves privada del placer amargo con que yo sé embriagarte." 

 

Recuerda amado, recuerda. 

viernes, 23 de septiembre de 2022

Boas y Limacos

de  Francis Bacon




 

Desde su cuarto Mariette des Forges oyó el repique insistente de la vieja aldaba. Le extrañó. Estaba sola en casa y era demasiado  tarde para recibir visitas. Por la mirilla vio un hombre bajo la tenue luz del umbral que se protegía el rostro del viento helado con la bufanda. El aire helado de invierno es un escalpelo. Bajó de todos modos  a ver qué pasaba. Preguntó quién era. 

Soy periodista me llamo Jordan Parks,  dijo enseñando sus credenciales. Disculpe que llegue tan tarde y tan de repente soy amigo de Hugo,  estoy de paso en Montreal he hablado con él.  Me ha citado aquí. 

Hugo no ha llegado todavía Mr. Parks. Soy Mariette, su esposa. 

Un placer señora. Siento lo intempestivo de la visita. Créame que lo siento, Hugo no tardará. 

Parks al entrar dejó las botas en el vestíbulo como es costumbre aquí. Luego, en calcetines,  siguió a Mariette al salón contiguo y se sentaron frente a frente.

No sabía de su amistad con Hugo.

Nos debíamos este encuentro hace tiempo dijo él con un dejo que bien podía resultar socarrón  

Mariette se fijó en Jordan Parks por primera vez. 

Flaco, boca de labios finos, voz meliflua, ojos diminutos detrás de las gafas, mirada quieta de boa. 

Mariette... Mariette...  Mariette des Forges… repetía una y otra vez. Bello nombre. Mariette …

Dejó el nombre suspendido en el aire. Sofocada le ofreció café un té cualquier cosa que rompiera el desconcierto del momento. Cualquier cosa. Algo que pareciera normal esperando a Hugo. 

Me apetecería un whisky, dijo sin perderla de vista. Si no le importa.

No claro que no respondió ella poniéndose en pie de un salto, por supuesto que no. Con hielo, exigió más que pedir,  mientras escrutaba cada rincón del salón, cada pintura, las fotos, el piano. Al final se dejó caer en el sofá semi- sentado, semi-tumbado, semi-letárgico clavados los ojos en Mariette, sin pestañear, vigilante. Salivando. Ella encendía un cigarrillo con otro tratando sin éxito  de comunicar con Hugo que no respondía. 


A qué había venido Jordan Parks si ese fuera su verdadero nombre. Sintió fuerte el atraganto. Sus manos, su repulsiva  presencia su todo. Dónde se habría metido Hugo. 

Dónde en lugar de solucionar una situación así de agobiante. 

Había jurado mil veces no abrir la puerta de casa a boas y limacos  como en el pasado no tan remoto. Había hecho oídos sordos muchas veces y otras tantas había entonado el mea culpa. Tantas tantas que ahora desconfíaba de  la luz del día. 

Los limacos resbalan, se deslizan por la hierba fresca recién nacida de preferencia, la aplastan y  dejan babas mientras se arrastran. 

La boa abraza, asfixia. Incrusta veneno.


A Mariette le faltaba el aire. El aire no llegaba al estómago le parecía. Una especie de empacho.

 

A menos veinte centígrados abrió el ventanal de par. 

Necesitaba respirar. Siete veces inspiró con la boca, sostuvo cuatro, expiró nueve, poco a poco, poco a poco, poco a poco respirando. Había llegado quizá el momento de cortar atragantos en su vida.

Salió del salón y fue al teléfono de la cocina so pretexto de llamar a Hugo. Marcó el número de su taxista de confianza. 

Venga  de inmediato M.Cirile, venga ahora mismo, rogó en voz muy baja. La parada estaba cerca al otro lado del parque. Después, sin contemplaciones ni miramientos  pidió al visitante que saliera de su casa. 

Sr. Parks no le creo una palabra. Nada. No sé quién es. Fuera de mi casa Sr. Parks. Salga. Un taxi le está esperando. 

 

Jordan Parks dejó el vaso sobre la mesita del salón y con deliberada parsimonia se puso en pie. Quisiera pasar un instante al baño dijo, como si conociera la casa de memoria. 

No, respondió Mariette. Y abrió la puerta de la calle. 

Salga Mr. Parks. Fuera Mr. Parks. 

Sin prisa se puso el abrigo la bufanda y se calzó las botas. 

Mariette temblaba abrigada junto al quicio de la puerta. Tiritando. Dando diente con diente.Tiritando.

Bon soir Madame Mariette ! saludó el taxista. 

Bon soir Monsieur Cirile ! 

Ça va, Madame de Forges ?

Pas vraiement Monsieur Cirile! 

 

Jordan Parks caminaba poniéndose el sombrero, saludando a un público imaginario, murmurando iracundo, " ... imperdonable, imperdonable ... nos encontraremos ... cualquier día ... cuando menos lo esperes Mariette... pobre Mariette..." 

Se reía, sin parar, sin control. 

La carcajada rasgó el silencio de la nieve.

 

Mariette cerró de un portazo, trancó las puertas, activó las alarmas, corrió escaleras arriba,  sin aliento llegó al dormitorio. Entre cortinas en la oscuridad  vio el taxi que salía, se cerraba el portón y  se perdía en la profundidad de la noche.

 

 

 

 

martes, 13 de septiembre de 2022

Pizzicato

Pizzicato





 

Me intrigan los rostros, los ojos, las miradas el rictus de la boca, la sonrisa, la voz, la pausa , el silencio de los demás. Sus silencios. Todos los silencios. Las asimetrías. El modo. 

Fundamental el modo. La tensión del alma. El sentimiento.

El pulso de lo escrito dibuja el pentagrama. Los espacios.  

El tiempo preferido en esta hoja en blanco es de rojo impetuoso.

Apasionado silencio. 

 

sábado, 9 de julio de 2022

Ixabelita ...

Isla de Izaros, sublime obsesión del corsario inglés Sir Francis Drake







Hoy he tenido que recordar.
Es muy difícil hacer otra cosa estando donde estoy.
La mirada deambula, vagabundea sin límite.
Fijar un punto y abstraerse del resto requiere un ejercicio de voluntad considerable.
He preferido al fin dejarme llevar por lo que se podría llamar tarde perfecta de un día casi perfecto. El cielo estaba cargado de nubarrones oscuros, blancos, un poco lilas. Las gaviotas revoloteaban en torno a un banco de sardinas. A medio motor una embarcación azul marino y blanca ha cruzado desde Murgúa hasta perderse detrás de la ermita de Santa Katalina . Iban rumbo al puerto antes de que los caserios de Laga quedaran en sombra.
Desde la barandilla, en el balcón de los piratas, lo único que tenía que hacer era descansar inmersa en la brisa fresca, aspirar el perfume de la mar y por una vez ante el mismo paisaje de toda mi vida, sólo mirar las flores de rosa vibrante que este año han vuelto, como nunca antes a inundar la casa. Prímulas y trepadoras de un rojo aterciopelado y vibrante como la sangre, como el amor.
Sandrita, una de las dos yeguas que pastan en Errandosolo, tumbada en la hierba posaba como una odalisca para su pintor invisible.No hacía ni frío ni calor. La marea apacible empezaba a bajar, el día podría haber terminado así; pero no. Segundos después sin querer queriendo  he regresado al viejo camino para rehacer el pasado desafiando el miedo que sentía de niña al volver de Ondartzape a casa por la vía del tren Bermeo-Gernika, saltándo a la torera  el más común de los sentidos. Burlando la prohibición de los padres. 
Ni se te  ocurra hacer tamaña locura, decían entre amenazas y todas las penas del Purgatorio.
Desobedecer significaba jugarse la vida al menor descuido, eso era verdad. Al mismo tiempo un estímulo vital que perdura en el tiempo. Quizá hasta ahora. 

Cuando Ixabelita Koipesta, el tren nuestro silbaba,  temblaban los rieles, y nosotros, los descerebrados nos echábamos a las zarzas. A un lado de la vía estaba el monte y las huertas, al otro el precipicio hasta la mar. Sin escape.  Ese era el desafío. Luego corría, corría esquivando cardos, hortigas, musgo y piedras hasta llegar a casa , sin resuello, feliz, eufórica después de haber burlado la muerte disfrazada de tren, una vez más. 
Así día tras día, año tras año, todos los años de mi vida. De nuestro entonces. 

Ahora es de noche,  cantan entre nubes las lamias. 
Nelson me está llamando. 
Todos duermen. 
La espuma de las olas salta alborozada por las peñas de Errandosolo. 

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Este Sobresalto, se lo dediqué a Nelson la noche del 8 de Agosto de 2016

desde El Balcón de los Piratas en Itxas-Begira. 

jueves, 31 de marzo de 2022

Tiempo, háblame de amor



 de Salvador Dalí




TIEMPO HABLAME DE AMOR 

Pendulo aleja de mí  tu balanceo obsesivo. Vida heme aquí cargada de sentimiento fiel cántaro de horas que llega al final del día y se diluye.

Mañana, al renacer, seré pasado. Seré imagen desordenada, película sin editar, cofre de palabras clandestinas, no dichas, atragantadas, temerosas, zarandeo constante del pensamiento en las profundidades del silencio.

Ese silencio.

Permanece su cadencia, tránsito apenas perceptible entre lo efímero y lo eterno. 

El tiempo se escapa y se precipita. La eternidad se instala en un cielo azul, un azul constante que asfixia, azul sin nubes, desvaído, azul sin fin, sin compasión, sin amor.

Inmisericorde.

Bobilongadas, digo, atrevimiento de saltimbanqui en el trapecio sin red, quizá, aprensión no es,  desafío del alma, liturgia solemne.
Qué sé yo.
Reverbero desde los adentros.

Háblame de amor tiempo.

 

  

  

 

sábado, 23 de octubre de 2021

Antítesis

Goya, la feria de San Isidro



La antítesis es la puerta por la cual el error se desliza voluntariamente hasta la verdad.
Etimología desde el palco a capricho de la intuición. No.2

miércoles, 20 de octubre de 2021

Medianoche



Ballets  Bolshoi



 

A veces a media noche bajo del palco me siento tranquila en primera fila de butacas y en el espacio vacío veo desfilar la persona que fui la que soy recorro el camino entre las dos a merced de la luz brutal del seguidor. 


lunes, 12 de julio de 2021

Plegaria



collage mio desde casa en Itxas-Begira 



No sé por qué, hoy, a propósito de nada, me he visto paseando, hace tiempo, rumbo a Bermeo, entre zarzas con moras y florecillas de colores, por un camino fantástico de curvas y recovecos. Era temprano, a la tarde.
Sentado en el viejísimo banco de piedra, frente al caserío en ruinas, estaba un amigo mío, reposando tranquilo.
—¿Dónde vas? —preguntó.
—A encontrarme con la cuadrilla —le dije.
—Siéntate conmigo y hablamos un poco. ¿Te parece?
—Me parece.
Y me senté junto a él.
Hablábamos de amor y de política. Sobre todo de amores difíciles de entender, creo, ahora. Amores sin astracanadas. Amores a flor de alma, arraigados y fuertes mucho antes del primer beso furtivo.
Él recordaba aquella tarde su amor recién nacido. Yo hice lo mismo.
Teníamos apenas dieciséis años.
Nunca nos enamoramos el uno del otro. Nunca. Con lo bien que nos entendíamos, lo mucho que nos gustábamos.
Amor debió ser a otro nivel, imagino.
Querencia latente hasta hoy, entre tiempo y distancia.
Amor así, sin más. Sencillamente.
De confidencia en confidencia, de cigarrillo en cigarrillo, apareció la luna, esplendorosa, iluminando la mar y todo el Urdaibai.
Aquella luz.
Ya no hay lunas como aquellas.
Nunca llegué a Bermeo.
Y qué importaba.
Por nada del mundo hubiese perdido la compañía de mi amigo ni los versos de Tagore que iba musitando, igual que una plegaria, camino a Mundaka, al final del encuentro en el banco.
«Si de noche lloras por no ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas.»
—No lo olvides —dijo.


sábado, 29 de mayo de 2021

A Mirentxu 25 de Mayo de 2021. KALM

Mirentxu 25 de Mayo de 2021


Dracaena Kalm





Kalm es el nombre de la Dracaena que habita mi escritorio.
Antes estuvo en casa de nuestra hija Mirentxu.
Cuando fue a vivir a Inglaterra hace quince años dejó sus plantas con nosotros. La Dracaena se llama Kalm en honor a sus hijos Kai , Aiala, Lander. Además de su propio nombre,Mirentxu .
Lo primero que hago cada día es ir al escritorio encender las luces acariciar sus hojas de verde oscuro, remuevo la tierra un poco le doy agua si quiere y luego pongo los Nocturnos de Chopin interpretados por Claudio Arrau, mi preferido y el de ella. 
Ella son los ausentes. Ella es hermosa y perfumada.
Cuatro días antes del cumpleaños de Mirentxu ha florecido 20 años después de haber nacido.
Cuando voy a dar las buenas noches al escritorio donde me espera siempre, aspiro agradecida el perfume único de las flores de Kalm.
Ella, la planta de la esperanza de la sencillez, de la felicidad, ha florecido milagrosa como dice Nelson, para tí amada hija.

Así mañana 25 de Mayo volverás a nacer dichosa.

“ tête à tête “ con Nelson Villagra Garrido para La Revista CineCubano

Nelson Villagra Garrido  ( El Conde ) en  La Última Cena,  de Tomás Gutiérrez-Alea Tomás Gutiérrez-Alea  Nelson Villagra Garrido es chillane...